Departamento de Farmacología y Terapéutica

HOSPITAL DE CLÍNICAS "Dr. Manuel Quintela" - FACULTAD DE MEDICINA - UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA

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El camino de las mujeres en la medicina, no ha sido facilmente transitado. A modo de ejemplo, el caso del Dr. James Barry (Londres, 1795), graduado como  médico en 1812.  Barry se desempeñó como médico cirujano sin tener contratiempos y sirvió a la armada británica por mas de 46 años. Cuando murió en Malta en 1865, se dieron cuenta de que Barry había sido una mujer. 
En nuestro país, Paulinia Luisi, publicó en año 1906, el primer trabajo científico realizado por una mujer médica y junto Maria Armand Ugon y Tula Rovira de Ricci  fueron las primeras médicas mujeres en Uruguay. 
Hoy por hoy la situación de las mujeres en la medicina va tomando un camino alentador. 
Sin embargo, aún existen, y muchos, ambientes de trabajo que vulneran a la mujer solamente por su condición de género, por lo que creemos que es necesario seguir luchando con y  por ellas, para que en un futuro todas podamos trabajar en un lugar libre de acoso, inequidad y vulnerabilidad.
Desde la Universidad de la República  persisten dificultades para dar cumplimiento cabal al mandato de la Ley   18.651 de Acoso Sexual aprobada en 2009.  Según  se detalla en el libro  "Acoso Sexual en los ámbitos laboral y educativo. Aportes hacia una propuesta de intervención" (coordinado por María Victoria Espasadín, de la Comisión Abierta de Equidad de Género (CAEG), y Alejandra López, de la Red Temática de Género (RTG) de la Udelar) si bien hace varios años que existe la Comisión Central de Prevención y Actuación ante el Acoso y la Discriminación (CCPAAD) -la cual logró la aprobación del protocolo de denuncia en el año 2013- no ha sido dotada de recursos que le permitan realizar de forma permanente tareas de prevención, capacitación y de atención de las denuncias.
En el texto se recomienda que "la Udelar integre en sus políticas institucionales la prevención y el tratamiento del Acoso Sexual Laboral y Educativo. Esto debe traducirse en documentos marcos que orienten las acciones, en el fortalecimiento de la CCPAAD y en la existencia de recursos permanentes destinados al tema. Es importante la creación de un sistema de información que permita evaluar el tratamiento y resolución de las denuncias en el tiempo". 
Como cierre, en el libro, se promueve a la "elaboración de una propuesta concreta de sensibilización y formación en género, de carácter obligatorio para toda la comunidad universitaria, funcionariado, estudiantes y docentes de todos los grados, impulsada desde el Rectorado y con el apoyo de los comités de cada servicio. Esta acción debe estar pensada como una campaña de lucha contra todas las formas de violencia, para hacer de la Udelar un lugar libre de cualquier forma de maltrato o discriminación. Además, se debe incorporar esta temática a las currículas, a los efectos de asistir, asesorar y defender con profesionales capacitados a las víctimas de violencia."
Enlace: http://www.universidad.edu.uy/renderResource/index/resourceId/54911/siteId/1
 
Tenemos la suerte en el Departamento de Farmacología y Terapéutica de no tener que luchar contra grandes inequidades de género. Esto implica otros desafios: mantener lo vivenciado e ir por mas. Porque la deconstrucción, tanto de hombres como mujeres, es de pequeños gestos que todos tenemos arraigados, algunos aún imperceptibles, pero que construyen la conciencia social colectiva sobre el tema. 
Desde la especialidad también hay desafíos, por ejemplo, dejar de pensar en un hombre de 70 kilos como el estándar y englobar a el resto como "población especial" Tanto lo creemos que dedicamos las jornadas de novedades terapéuticas de 2018 enteramente a discutir sobre la variabilidad de la respuesta terapéutica, enfatizando que todas y todos somos especiales, por eso debemos individualizar la terapéutica y olvidarnos del "hombre de 70 kilos" como modelo.
Es necesario, aún en ambientes coloquiales de trabajo, un discurso no discriminatorio en función del género. Independizarse de tal discurso y vincularnos desde lo académico, profesional y humano. Desacostumbrarnos de la mirada discriminatoria que tenemos todos sobre las mujeres o los hombres que no caben en el histórico "estándar", el cual consideramos inexistente. 
Es necesario estar atentas y atentos a reflexionar y ser capaces de autocriticarnos cuando con o sin intención nos salimos de esa forma respetuosa de ser. 
 
Nuestro reconocimiento a las mujeres, todas, quedará simbolizado a partir de hoy con un mínimo gesto también en nuestra página de Internet. Seremos personas con apellidos paternos y maternos.
 
 
"Nadie puede construir un mundo mejor sin mejorar a las personas. Cada uno debe trabajar por su propia mejora" Marie Courie